¡Una injusticia artística!

Los instrumentos de plectro han sido siempre relacionados (¡y con razón!) con la música popular, folclórica o de rondallas. Así ha sido durante los últimos siglos. Y así sigue siendo, pues es innegable que las tunas, las rondallas, los coros de carnaval, los grupos de jotas y de música folclórica canaria, las agrupaciones boleras, etc. basan su sonido y desarrollan su rico repertorio en estos instrumentos. Pero hace ya cinco décadas que a la bandurria, al laúd y al laudín les llegó la hora de hacerse académicos, como le ocurrió a la guitarra española a finales del primer tercio del siglo XX, que nadie daba un céntimo por ella como instrumento digno de incluirse entre las especialidades del conservatorio, y hoy día es uno de los instrumentos más solicitados por los alumnos; tan solicitado como el piano o el violín, y muy por encima de instrumentos orquestales como la trompa, el oboe o el violoncello.

Pero, mientras que el resto de España cuenta desde hace dos décadas con la especialidad de Plectro en sus conservatorios Profesionales y Superiores, en Andalucía aún no se ha dado el paso. Es, ciertamente, inexplicable. Sobre todo, atendiendo a la ingente cantidad de músicos aficionados (aficionados por no poder matricularse con normalidad en un conservatorio, ¡claro!) a estos bellísimos instrumentos. En Andalucía, cuna de Fine Plectrum Cuarteto, los instrumentos de plectro aún están relegados al ámbito amateur, y quienes quieran cursar estudios profesionales han de irse a Extremadura, Murcia, Castilla-La Mancha, Madrid, Cataluña, La Rioja, Valencia, etc. etc. etc. Y sabiendo que, una vez obtengan la titulación, no van a poder impartir clases en ningún conservatorio andaluz.

Esta situación provoca que en Andalucía existan formaciones camerísticas de la calidad del sevillano Fine Plectrum Cuarteto, u orquestales, como la granadina Orquesta de la Torre del Alfiler (que ha conseguido el Premio a la Mejor Orquesta de Plectro de Europa en 2018) que, hagan lo que hagan, o lleven al público el repertorio que lleven, estén circunscritos al mundo de lo amateur.

Los componentes de Fine Plectrum Cuarteto son, de hecho, dos físicos, un ingeniero y un profesor de violoncello. Los cuatro son profesores. Los tres primeros, profesores de Física y Matemáticas en institutos de Secundaria; el último, profesor de Cello en el conservatorio. No deja de ser curioso que gran parte del repertorio más nuevo, más diverso y más moderno que se ha escrito para Plectro en España (tanto para tríos, cuartetos, quintetos y orquestas) provengan de Andalucía, y sea Andalucía la única región española en la que no se puede acceder a enseñanza oficial del Plectro.